El verano se está despidiendo

El sol ya empieza a perder fuerza, mi sombra se proyecta cada vez más larga. El verano se va.
Quien ha pasado todos los veranos de su infancia en las calles de un pueblo, sabe que los recuerdos de aquellos días son de los mejores de su vida. Las golondrinas también pasaron este verano y los anteriores en mi pueblo, ahora, llegado ya septiembre, se preparan para marchar, pero al igual que yo pronto regresarán al nido que aquí dejaron.
Otros, más afortunados, se quedarán y podrán recorrer todos los días las calles tranquilas, podrán leer todas las noches el cielo plagado de estrellas. Ahora y antes de que pierda su olor, recuerdo las imágenes que encontré este verano en un lugar del Valle.

Recuerdo caminatas al amanecer o incluso antes para alcanzar la cima del Valle. Recuerdo qué es lo que se veía desde esa cima. Pudimos comprobar que por suerte el verde del monte se extendía también a la otra parte de nuestra comarca.

Recuerdo que otros baños no fueron en piscinas y el agua congelada de ríos y fuentes nos cortó la respiración al zambullirnos en ellas.

Los buenos recuerdos del verano en mi pueblo también llevaban fuego, pero sólo el de los concursos de comida tradicional, aquel que cocinaba la cena que luego compartíamos en buena compañía.

Me llevo imágenes del verano donde conocí gente que amaba y respetaba nuestras montañas, las trepaban con pies de gato y se colgaban de ellas con fuertes cuerdas.

Los recuerdos del verano en un pueblo tendrán siempre un cajón en mi memoria.