Subida al Pico Caroche

Vistas desde lacimaUn año más, tendrá lugar en Teresa de Cofrentes, el tradicional ascenso estival al Pico Caroche, concretamente el próximo sábado 10 de agosto. Este será el tercer año consecutivo que participo en esta expedición y es que una vez lo haces, engancha… Os cuento como ha sido mi experiencia ¡a ver si os animáis a hacerla este año!

La ruta comienza a las 6 de la mañana, con la fresca, el punto de encuentro es la parada de autobuses del pueblo. Minutos antes va apareciendo gente de todas las edades, vecinos y visitantes, totalmente equipados con mochilas, cantimploras, bastones, frontales, linternas, etc… aunque todos y todas con cara de sueño porque el madrugón es importante, sí, pero tiene su recompensa. Se comienza la marcha con mucha puntualidad, todavía de noche y es que una de las cosas más mágicas que nos ofrece esta ruta es ver el amanecer a medida que se va ascendiendo.

Inicio de la subida al Pico Carcoche

Silueta al amanecer

Pasada la primera hora ya llega el momento de cambiar el frontal por el sombrero y el sol empieza a descubrirnos los colores y paisajes que la naturaleza nos ofrece. La luz avanza sobre las montañas que hasta ahora sólo parecían lejanas sombras en lo alto, apareciendo ante nosotros como dorados gigantes de piedra cubiertos de pinos que huelen a vida.

Caminando a contraluz

Sobre las 8:30 ya empieza a costarme un poco de esfuerzo subir alguna pendiente y entre trago y trago de agua comienzo a tener apetito después del madrugón… creo que ha llegado la hora de hacer un alto en el camino y alimentar el cuerpo, una cosa rápida no más de 10 minutejos, para no perder el ritmo ¡Y nada de sentarse! ¡Qué luego ponerse en pie cuesta una barbaridad!

Camninando sobre piedras-al-amanecer

El paisaje no deja de sorprenderme, grandes caminos que se estrechan, barrancos, valles, riachuelos… A lo lejos distingo a las personas que encabezan la marcha, diminutas van desapareciendo detrás de la curva que forma la montaña… ya llegaré… disfruto al máximo de cada paso y a pesar de que el cansancio y el sol empiezan a hacer mella, el verde me proporciona aliento de sobra para continuar.

Monticulo subida Pico Caroche

Gente pequeñita a lo lejos

Riachuelo con rocas y juncos

El camino va avanzando, a veces en silencio, a veces conversando con tus acompañantes, escuchando atentamente a alguien que parece conocer el terreno y los nombres de todos los montículos y lugares o escuchando una amena conversación que dos mayores de la zona tienen sobre la manera que ya se perdió de trabajar la tierra de los bancales abandonados que veo en esas zonas tan altas.

Conversando con un niño por el camino

Unos te preguntan de dónde eres, otras te piden que les envíes las fotos que estás haciendo, hay quien recuerda la subida del año pasado y quien ya piensa en la del año que viene.

Tres monticulos y pinos

Ya veo la casa del olmo, señal de que queda menos camino hasta el final, aunque ahora el esqueleto de este árbol que fue testigo del paso del tiempo, yace ya en el suelo… Pese a ello os muestro la magnitud que tuvo ese árbol en una foto de antaño, cuando todavía estaba en pie.

Casa del olmo

Otra de las cosas que me alegra el recorrido es encontrarme en plena naturaleza con algún animal, y a lo largo del sendero es fácil advertir algún rebaño pastando libre por estas montañas.

Cabras pastando por el monte

Cabras bebiendo en la balsa

Con cierto sofoco por el calor y la subida, y con la cantimplora ya en las últimas levanto la cabeza del suelo… ¿Qué pasa allí arriba, al final de la cuesta? ¡El punto de llegada! Bocadillos, sandía, refrescos y una buena sombra… ahora ya puedo descansar y pensar en el camino recorrido.

Descanso en el punto de llegada junto a la balsa

Algunos deciden volver andando o seguir hasta la cima ¡valientes! yo esperaré al retén que se lleve a la última remesa de caminantes hacia el pueblo, quizá me encuentre con un profesor de un instituto catalán que cuente cosas interesantes, porque si algo tiene también la subida al Pico Caroche es que siempre se encuentra algo que aprender y una historia que contar. Veremos a ver que nos depara este año… ¿Os animáis?

En lo alto del Pico Caroche

Elevacion ruta Pico Caroche

FICHA TÉCNICA DE LA RUTA
Distancia total: 16,53 km
Tiempo total: 3:31:50
Elevación máxima: 1046 m Cabe destacar que el Pico Caroche se eleva 1126 m. sobre el nivel del mar, pero esta ruta no incluye la llegada a la cima.
Elevación mínima: 541 m
Aumento de elevación: 698 m

IMPORTANTE: Si vais a participar es conveniente informar al Ayuntamiento de Teresa de Cofrentes por motivos de organización y avituallamiento, podéis hacerlo vía telefónica llamando al 961 89 32 78.

La cabra montés

En un lugar del Valle podemos encontrar, si tenemos un poco de paciencia a éste animal. Este lugar es la Reserva Nacional de Caza de la Muela de Cortes. Cuenta con una superficie de 36.009 ha, repartidas entre los municipios de Bicorp, Cofrentes, Cortes de Pallás, Jalance, Jarafuel, Millares y Teresa de Cofrentes. En ella conviven tan agustico con sus primos los muflones, y con otras especies prioritarias como el gato montés, el águila calzada, el águila perdicera y el halcón peregrino entre muchos otros.

Yo suelo ir a buscarlas. No es difícil encontrarlas por la mañana y al atardecer cerca de los cortafuegos, a los que se acercan a comer en sus horas de máxima actividad. Tan sólo me subo al coche, acompañada por alguien que conduzca, desenfundo mi arma y espero tener suerte. Me mantengo tensa todo el trayecto, conteniendo la respiración asomada a la ventanilla, mirando hacia un lado y hacia otro del camino, esperando percibir cualquier movimiento, con el dedo preparado para disparar.

A veces hay suerte. Hoy quiero enseñaros algunas de mis capturas.

Y otras veces hay mucha suerte y puedes encontrar un precioso muflón como éste.

El muflón se distingue de la cabra montés por la mancha blanca en forma de silla de montar que tiene en el lomo, en el caso de los machos, y en el caso de las hembras por la ausencia de cuernos. Se trata de una especie originaria de algunas islas mediterráneas, que fue introducida en la península en los años 50 con fines cinegéticos, al contrario que la cabra, autóctona de la península ibérica, de aquí de siempre.

En común tienen el sitio en el que viven, los cortados por los que trepan, las plantas que comen, el agua que beben, y en común lo tienen también con nosotros.

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