VI Feria del Almez de Jarafuel

taller de garrotes

La madera del árbol del almez ha sido siempre muy importante para el pueblo de Jarafuel. Como herencia de una sociedad que caminaba aún por calles sin asfaltar, ha llegado a nuestros días de la mano de las mismas familias que por aquel entonces trabajaban ya su madera.

Por toda esa tradición Jarafuel celebra en los próximos días 3, 4 y 5 de Mayo su VI Feria del Almez.

Jarral

Tras la inauguración y con la calle Jarral bien llena de gente, la Banda de Música la Filarmónica decora con notas esta celebración. Además de la elaborada artesanía de garrotes y horcas, en las casetas de la feria se pueden adquirir todo tipo de productos artesanales de la zona y conseguir información sobre nuestra comarca.

embutido

Asoc. Contra el Cáncer

Otra parte muy importante de la Feria del Almez es la presencia de la gastronomía de la zona, dónde embutido y carne se pueden degustar junto a las delicias que prepara siempre la Asociación Contra el Cáncer de Jarafuel (que hacen una labor ejemplar, todo hay que decirlo).

horno

Horca

De gran interés son las demostraciones de cómo se realizan las horcas y los garrotes. Los maestros de esta madera muestran las técnicas de sus abuelos y el buen hacer de un trabajo duro y sacrificado.

Vespa

Vuelta al Almez en Vespa

detalle Vespa

Y con un toque de aire “retro”, os contamos también que el grupo de La Vuelta al Almez en Vespa saca a pasear sus tesoros; unas motos preciosas y perfectamente conservadas que le dan movimiento a la pequeña feria que se celebra en estos días en el pueblo de Jarafuel.

La cabra montés

En un lugar del Valle podemos encontrar, si tenemos un poco de paciencia a éste animal. Este lugar es la Reserva Nacional de Caza de la Muela de Cortes. Cuenta con una superficie de 36.009 ha, repartidas entre los municipios de Bicorp, Cofrentes, Cortes de Pallás, Jalance, Jarafuel, Millares y Teresa de Cofrentes. En ella conviven tan agustico con sus primos los muflones, y con otras especies prioritarias como el gato montés, el águila calzada, el águila perdicera y el halcón peregrino entre muchos otros.

Yo suelo ir a buscarlas. No es difícil encontrarlas por la mañana y al atardecer cerca de los cortafuegos, a los que se acercan a comer en sus horas de máxima actividad. Tan sólo me subo al coche, acompañada por alguien que conduzca, desenfundo mi arma y espero tener suerte. Me mantengo tensa todo el trayecto, conteniendo la respiración asomada a la ventanilla, mirando hacia un lado y hacia otro del camino, esperando percibir cualquier movimiento, con el dedo preparado para disparar.

A veces hay suerte. Hoy quiero enseñaros algunas de mis capturas.

Y otras veces hay mucha suerte y puedes encontrar un precioso muflón como éste.

El muflón se distingue de la cabra montés por la mancha blanca en forma de silla de montar que tiene en el lomo, en el caso de los machos, y en el caso de las hembras por la ausencia de cuernos. Se trata de una especie originaria de algunas islas mediterráneas, que fue introducida en la península en los años 50 con fines cinegéticos, al contrario que la cabra, autóctona de la península ibérica, de aquí de siempre.

En común tienen el sitio en el que viven, los cortados por los que trepan, las plantas que comen, el agua que beben, y en común lo tienen también con nosotros.

Fotografía analógica en el parque eólico de Villanueva en Jarafuel

Corría el año 1966, y con sólo 14 años mi padre ya era todo un freelance amateur de la fotografía. Con una Kodak Brownie Fiesta, hacía retratos en blanco y negro a todos los compañeros de colegio que podía, para luego venderles una copia por unas 5 pesetas, el doble de lo que a él le costaba a fin de cuentas, aunque muy pocos le llegaran a pagar.

La fotografía en color ya estaba inventada tiempo atrás, pero no se llegaría a extender hasta los años 70. Él mismo fue de los que se resistieron al cambio porque el blanco y negro le parecía más auténtico.

Más tarde se compró una Werlisa II, de menor calidad que la Werlisa Color y en el servicio militar obligatorio de 1974 se compró la Prety 7S.En 1977 ya tenía además un tomavistas Canon de video Super 8, un proyector Sankyo Sound 600, el mejor que existía en aquella época, una visionadora para editar video, y finalmente una cámara de fotos Yashica FX-3 que hasta el año 2005 siguió utilizando.

En pleno 2012, heredando esa pasión por la fotografía, he querido seguir aprendiendo los fundamentos básicos con la Yashica FX-3 del 79 de mi padre. Una cámara réflex de carrete de 35mm, con una velocidad de disparo de hasta 1/1000, exposímetro, y unos 450 gramos de peso. Todo completamente manual.

Así que me he ido con unos amigos a dar un paseo por el parque eólico de Villanueva, en Jarafuel. Estos aerogeneradores son unos verdaderos monstruos que desde lejos no parecen tan imponentes. Justo debajo de ellos se escucha pasar cada aspa con el sonido lento y grave que produce al abrirse paso en el aire. Su altura intimida mucho.

He disfrutado como un niño haciendo fotos con unas vistas increíbles, con el olor a montaña, con el sonido del obturador analógico, con la magia de hacer zoom deslizando el objetivo hacia delante y hacia atrás, de enfocar girando el objetivo hacia ambos lados, lo que hoy en día en las digitales es el zoom, intentando que la linea del circulo central del visor no esté partida para un enfoque perfecto, de calcular la exposición con la ayuda del exposímetro, de poder hacer varias fotografías en una con la exposición múltiple. Quien haya hecho fotos analógicas me entenderá.

Me regalaron además, tiempo atrás, la Lomography Diana Mini. Una cámara analógica nueva de plástico, incluida la lente, cuya principales características son la simplicidad, el viñeteado de sus imágenes, los colores saturados y artísticos que obtiene. Detrás de ella hay una moda con la filosofía de disparar fotografías casi sin pensar, de forma experimental. Las características técnicas a grandes rasgos son una velocidad de obturación 1/60 con modo Bulb, y dos aperturas de f8 y f11. Y ya está, hace fotos cuadradas bonitas. Las siguientes son un ejemplo de este pequeño juguete.

Anteriormente habréis podido ver fotos analógicas desenfocadas y viñeteadas de la Diana Mini en el artículo de la almendra en Jarafuel.

Me encanta la fotografía analógica !!! No hay nada como compartir estos momentos con amigos, pasear entre campos de olivos, respirar aire puro, sentirme libre, una vez más fuera de la ciudad, y aprender fotografía gracias a mi padre y su preciosa Yashica FX-3.

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