Fotografía analógica en el parque eólico de Villanueva en Jarafuel

Corría el año 1966, y con sólo 14 años mi padre ya era todo un freelance amateur de la fotografía. Con una Kodak Brownie Fiesta, hacía retratos en blanco y negro a todos los compañeros de colegio que podía, para luego venderles una copia por unas 5 pesetas, el doble de lo que a él le costaba a fin de cuentas, aunque muy pocos le llegaran a pagar.

La fotografía en color ya estaba inventada tiempo atrás, pero no se llegaría a extender hasta los años 70. Él mismo fue de los que se resistieron al cambio porque el blanco y negro le parecía más auténtico.

Más tarde se compró una Werlisa II, de menor calidad que la Werlisa Color y en el servicio militar obligatorio de 1974 se compró la Prety 7S.En 1977 ya tenía además un tomavistas Canon de video Super 8, un proyector Sankyo Sound 600, el mejor que existía en aquella época, una visionadora para editar video, y finalmente una cámara de fotos Yashica FX-3 que hasta el año 2005 siguió utilizando.

En pleno 2012, heredando esa pasión por la fotografía, he querido seguir aprendiendo los fundamentos básicos con la Yashica FX-3 del 79 de mi padre. Una cámara réflex de carrete de 35mm, con una velocidad de disparo de hasta 1/1000, exposímetro, y unos 450 gramos de peso. Todo completamente manual.

Así que me he ido con unos amigos a dar un paseo por el parque eólico de Villanueva, en Jarafuel. Estos aerogeneradores son unos verdaderos monstruos que desde lejos no parecen tan imponentes. Justo debajo de ellos se escucha pasar cada aspa con el sonido lento y grave que produce al abrirse paso en el aire. Su altura intimida mucho.

He disfrutado como un niño haciendo fotos con unas vistas increíbles, con el olor a montaña, con el sonido del obturador analógico, con la magia de hacer zoom deslizando el objetivo hacia delante y hacia atrás, de enfocar girando el objetivo hacia ambos lados, lo que hoy en día en las digitales es el zoom, intentando que la linea del circulo central del visor no esté partida para un enfoque perfecto, de calcular la exposición con la ayuda del exposímetro, de poder hacer varias fotografías en una con la exposición múltiple. Quien haya hecho fotos analógicas me entenderá.

Me regalaron además, tiempo atrás, la Lomography Diana Mini. Una cámara analógica nueva de plástico, incluida la lente, cuya principales características son la simplicidad, el viñeteado de sus imágenes, los colores saturados y artísticos que obtiene. Detrás de ella hay una moda con la filosofía de disparar fotografías casi sin pensar, de forma experimental. Las características técnicas a grandes rasgos son una velocidad de obturación 1/60 con modo Bulb, y dos aperturas de f8 y f11. Y ya está, hace fotos cuadradas bonitas. Las siguientes son un ejemplo de este pequeño juguete.

Anteriormente habréis podido ver fotos analógicas desenfocadas y viñeteadas de la Diana Mini en el artículo de la almendra en Jarafuel.

Me encanta la fotografía analógica !!! No hay nada como compartir estos momentos con amigos, pasear entre campos de olivos, respirar aire puro, sentirme libre, una vez más fuera de la ciudad, y aprender fotografía gracias a mi padre y su preciosa Yashica FX-3.