Lactarius deliciosus: níscalo

Lo de este año con los níscalos, mízcalos, rebollones … ha sido una locura. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto cogiendo níscalos. Pero además de la locura de coger la mayor cantidad de estas setas y procurar que se entere todo el pueblo para presumir, hay otra cosa con lo que disfruto todavía más, hacer fotos al monte.

Quizá no hay otra época del año donde uno se sumerja más tiempo en el bajo monte de nuestras montañas. Tras una temporada de lluvia intensa, como la de este año, caminar buscando níscalos es también encontrar un micromundo más próximo a veces a los cuentos de gnomos, que al monte seco al que estamos acostumbrados.

Las setas que veis no son setas que sepa reconocer y no las recojo. Esta última foto, no la confundáis ni con setas ni con las orejas de Shrek! Son líquenes, y estos después de tantas lluvias, parece que están en su máximo esplendor.

Para terminar os dejo aquí dos fotos de lo que sí sé reconocer con tan sólo ver la manera en cómo levanta el suelo húmedo del monte, el níscalo, tan bueno que hasta su nombre científico nos dice que está para chuparse los dedos: “lactarius deliciosus”.

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